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sábado, 29 de marzo de 2014

Ser avaro y ocioso...masca la iguana

Masca la Iguana
Ser avaro y ocioso...



Luis Fernando Paredes Porras*

Avaro es el que no gasta en lo que debe, ni lo que debe,
ni cuando debe.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.



En mi pecadora juventud no me salvé de que me dijeran: “te quieres comer el mundo de un  sólo bocado” o aquello de “se te hace chico el mar para echarte un buche”, sin faltar el lapidario, claro está, “ya crecerás y entenderás que el mundo no se puede cambiar”. Digo en mi pecadora juventud, porque en las entregas anteriores mencioné que todo lo humano  está vinculado con los pecados, y yo no hago que la virgen me habla.



Así que reconozco que éste gusto por “cambiar” el incambiable mundo se vio pecadoramente influenciado por un célebre texto: “tener o ser”, escrito por un celebérrimo hombre, Erick Fromm,  quien con gran visión describió nuestro presente donde, generalizando claro está y parafraseándolo, hemos preferido la necrofilia a la biofilia. Así el psicoanalista, filósofo y excatedrático de la UNAM escribió:







 El egoísmo se relaciona no sólo con mi conducta, sino con mi carácter. Significa que lo deseo todo para mí; que poseer y no compartir me da placer; que debo ser avaro, porque mi meta es tener, y que más soy cuanto más tengo; que debo sentir antagonismo por todos mis semejantes: a mis clientes a los que deseo engañar, a mis competidores a los que deseo destruir, a mis obreros a los que deseo explotar. Nunca puedo quedar satisfecho, porque mis deseos no tienen límite; debo envidiar a los que tienen más, y temer a los que tienen menos; pero debo reprimir estos sentimientos para presentarme ( ante los otros y ante mí mismo) como el individuo sonriente, sincero, amable que todos simulan ser.




Suena petulante decir que no considero que lo escrito por Fromm me describa, pero como es cuaresma y lo advertí desde hace unas entregas,  estoy reflexionando entre mis pecados y sus vicios derivados, así que ante ello, ¿qué relevancia podrá tener la impresión petulante que pueda causar esta afirmación?...la prueba de otro pecado, claro está, pero muy poco, de mi avaricia.



La avaricia de todos no es cosa sin importancia, tenemos  sociedades altamente corruptas, estamos rodeados de sujetos altamente desleales, la traición es una práctica validada en la selva postmoderna tan llena de robos, violencia, engaños y demás inspiraciones de la avaricia. Esta derivación de vicios me hacen pensar que no me salvo de ser avaro, de una u otra forma, de pensamiento, palabra, obra u omisión.



Dijo Fromm :
La pasión de tener debe producir una guerra de clases interminable…mientras todo el mundo desee tener más, se formarán clases, habrá guerra de clases, habrá una guerra internacional. La avaricia y la paz se excluyen mutuamente.


Al tiempo que esto escribo una amiga comparte en sus redes sociales que es atea, ante lo cual la pregunta contextualizada en estas líneas es ¿cuál es tu pecado favorito? contestándome , no sin antes aclarar que es atea desde tiempo inmemorable – tiene 22 años – y que sólo lo escribe porque se lo han estado preguntado pero que lo suyo , lo suyo es no comentarlo porque no le parece importante ya que es tolerante con las religiones y creencias; ante mi pregunta  de su pecado favorito, además de decirme ocioso,  me regala : “Realmente son cuestiones banales para mí, supongo que siento que tengo cosas más importantes en que pensar que en eso”.






Me hace recordar mi temor a Dios cuando, les compartí en la primera entrega, me cuestionaba sobre él y sus asuntos, de mi etapa atea y de este gozo por la fe y los  pecados que no me quitan el tiempo al pensarlos y por supuesto, gozarlos.





Hoy, cuando el papa Francisco – que me cae muy bien el hombre – ha dicho después de confesarse en la basílica de San Pedro del Vaticano: “¿quién de nosotros puede presumir de no ser un pecador?, ninguno…”  me pregunto, ¿cuánto tiene que pensar un ateo postmoderno sobre el pecado para declararse ateo?, ¿es entonces banal pensar en la avaricia como una actitud que afecta al tejido social? 








Tal vez Fromm ya no es pertinente si se trata de reflexionar en el ideal, tal cual lo menciona en el último párrafo del libro ya antes citado, y dice que: “de la tesis  de la esencia espiritual del mundo medieval tardío y su antítesis, el desarrollo de un pensamiento racional  y científico renacentista, deberá surgir la síntesis: la ciudad del ser”.








Dice la iguana que ella no ha leído a Fromm ni lo hará, porque no sabe leer, que eso de la
avaricia es casi tan viejo como sus escamas, y que ella lo único que quiere es un arroyo menos pestilente para ser más feliz. Me mira con su ojo izquierdo y sentencia que, siendo avaro y ocioso,  deje de pensar en los pecados, pues debo descubrir  que hay cosas más interesantes, como por ejemplo intentar un buche con las aguas negras del arroyo o que…lo demás ya no le entiendo, porque de la cantina cercana un hombre que no es avaro, acaba de ponerle una moneda a la rocola que grita jubilosa y a todo volumen: “tengo dinero en el mundo, dinero maldito que nada vale…”

viernes, 28 de marzo de 2014

El gozo de mis pecados: la gula

Masca la Iguana
El gozo de mis pecados: la gula
Segunda parte

Luis Fernando Paredes Porras*
Debemos buscar a alguien con quien comer y beber
antes de buscar algo que comer y beber,
pues comer solo es llevar la vida de un león o un lobo.
Epicuro de Samos (341 AC-270 AC) Filósofo griego.

Como en todo, hay algo bueno en los pecados. Si no lo podemos ver o no lo queremos ver eso es ya otro asunto. Compartí anteriormente mi idea sobre el pecado en general, ahora se “me antoja” pensar sobre mi gula.

No hay manera de ocultar que peco, tengo sobrepeso. Esto quiere decir que además peco doble, porque podría ingerir muchos alimentos y hacer ejercicio, ante lo cual reconozco que vivo con  pereza y con gula…o para no sentirme tan mal permítame decir que padezco cierto grado de pereza y de gula.





Ya entrados en mi pecaminosa  intimidad, confieso que no es que coma mucho, sino que como mal…en cuanto a la pereza ni cómo ayudarme porque lo derecho no tiene vuelta. Así que hasta el día de hoy soy parte de la estadística que nos hace un país de  tragones pecadores.


Como lo que se ve, no se juzga, dejaré en paz mi gordura o mi romántico sobrepeso, para decir que si de tragar se trata, las experiencias más duras han sido cuando he tenido que tragarme mis palabras. Ya deje usted las que emito, las que pienso, ahí debo admitir que el silencio  no ayuda mucho.


Reconozco que mi tolerancia a sentir hambre es grande, aunque no en todos los sentidos porque he dejado de tenerla por algunas actividades que me eran placenteras y le dedico mucho tiempo a la tragazón de otras que no siempre resultan ser tan benéficas como aquellas. Es decir, ando indigesto de ideas y acciones que no he podido digerir y desechar del todo
.


Pero ya estoy cayendo en reflexionar más en la parte no tan favorable de la gula cuando dije que en todo hay aspectos positivos…pienso que ésta reflexión es esa parte.


Es incómodo, insano y goloso tener sobrepeso, por eso, juro que así era, hoy haría mi segundo recorrido nocturno en bicicleta con amigos de un club, pero el pecado llamó a mi puerta, o con precisión, al  celular  y a esa misma hora, me informa otro pecador,  es la cita para acudir a dar una fiesta sorpresa a un amigo  - ese es de pecados mayores- . Me pidieron coopere para el pastel, que ya se tiene todo lo demás.




La iguana que es amante del ciclismo sí irá al recorrido por las calles de la ciudad, pues va a estrenar su juego de luces para que la vean de noche los automovilistas. Ella no tiene sobrepeso ni encarna el pecado de la gula. Me exhorta a que piense bien lo que voy a hacer en la noche y me recuerda que hace tiempo, cuando no la conocía, como se lo conté una noche de confidencias, comí carne de iguana…me lo dice en un tonito que no es reclamo ni reproche, sino como estrategia de presión psicológica para que me trague sus palabras; le digo entonces que no estaría comiendo sólo, sino con amigos y que, los amigos, son los amigos; ella  hace me trague mis palabras cuando con su cola, me pasa  la grasa para la cadena y me recuerda que si la iguana masca, no es por gula.


*Pedagogo, comunicador mexicano, Director del Centro para el Desarrollo de las Inteligencias Múltiples, CDEIM y de sabersinfin.com región sureste.

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